Espacio de divulgación, creación literaria y otras yerbas, cuyo objeto es entregar información sobre actividades artísticas, crítica literaria, creaciones varias de todos los amigos del colectivo PIEDRA LÍRICA.

martes, 29 de enero de 2008

IMÁGENES LATENTES

TRAS DARSE CUENTA DEL ENGAÑO, LA MUJER LOS AGREDIÓ CON ACIDO. EL MARIDO HERIDO EN SU MAYOR DIGNIDAD LE CORTÓ LOS BRAZOS, PARA LUEGO DECAPITARSE DELANTE DE SU HIJO.

PILLÓ AL MARIDO CON OTRA Y LA MUTILARON

Todo transcurre en México, país como varios de Centroamérica que se caracteriza por la profusión de santerías, iglesias clandestinas y sectas religiosas no tradicionales. La mujer que es parte de éste drama trabaja en el circo de su marido al igual que su hijo, y está a cargo de una capilla, la cual levantaron un grupo de personas, para demostrar su admiración y devoción por una pequeña ultrajada, mutilada y asesinada. En el interior de este lugar hay una piscina con la santa sangre de la joven que aún se conserva. Por el carácter ilegal y pagano de la iglesia según las autoridades de turno, la construcción es demolida sin miramientos. Mientras tanto en el interior del circo, el dueño contrata para su numero de cuchillos a la increíble y erótica mujer tatuada, sin medir las consecuencias se deja seducir por la voluptuosa mujer y es pillado infraganti por su mujer, quien en un acto de venganza desesperado toma un frasco con una substancia corrosiva y derrama su contenido a los amantes, los cuales entre gritos tratan de evitar las quemaduras en sus genitales. El marido en medio del dolor saca los cuchillos que ocupa en su acto y de un solo movimiento corta ambos brazos de su mujer desde la raíz, para luego decapitarse.

Así comienza la película de Alejandro Jodorowsky: Santa Sangre. El protagonista es el hijo que presencia el trágico desenlace desde un carromato, donde lo habían dejado encerrado. El principio de la película se desarrolla en el ambiente del circo en el cual trabaja toda la familia, después del suceso, el chico, ahora grande (Axel Jodorowsky), se nos muestra en una clínica siquiatrica, desde donde va escapar acudiendo al llamado de su madre, que ahora sin brazos le pide ayuda para iniciar una nueva vida.

Desde ese momento la película adquiere otro tono, se nos muestra al joven, trabajando en teatros de variedades, junto a su madre, donde el Show consiste en la gracia con que mueve las manos y toca el piano una mujer con las manos prestadas por el hijo. Todo transcurre en este ambiente cuando sucede el encuentro del joven con su amor de infancia, la muchacha muda que estaba a cargo de la mujer tatuada del circo. Ella lo trata de sacar de su vida demencial, pero el joven en un afán de venganza mata a la tatuada que prostituía a la chica y comienza con este hecho una serie de matanzas, a esto hay que sumar el proyecto delirante de la búsqueda de la invisibilidad.

Hacia el final de la película cuando el joven se encuentra con su amada y sus instintos criminales parecen debilitarse, Jodorowsky nos sorprende increíblemente con un vuelco extraordinario, gracias al cual nos permite internarnos en la mente del joven loco que ha resucitado a su madre y ha creado a su alrededor un mundo que le permite sobrellevar el despojo de vida que le queda después del choque emocional vivido de niño.

La película narrada se desarrolla en un ambiente sorprendente, entre enanos, sanquistas, mujeres con lentejuelas, mucho colorido de circo, calles plagadas de prostitutas y cafiches, un ambiente sórdido y a la vez cálido (calidez y voluptuosidad) las santerias, el galpón donde vive el protagonista, la clínica, la tatuada, la muda. La fiesta y el dolor como en un eterno carnaval que celebra la muerte y la resurrección. Todo esto va expresando que la sangre si es santa.

La calidad de esta cinta (que se opone a la visión descolorida y solitaria de México que tiene algunos de sus propios autores) nos hace preguntarnos porque se habla y no se habla de Jodorowsky, en cuanto a su versatilidad como artista y los temas y mundos en los cuales se interna. Ahora, solo hay que esperar a que esta película salga en la cartelera de algún cine, observar, dejarse llevar por la trama vertiginosa, sorprenderse e impactarse, con un clímax muy inteligente y malhumorarse, quizás, por un final demasiado policial (para mi gusto).

Jéssica Peña González

(Licenciada en lengua y literatura hispánica en la U. De Chile)

“En el momento en que el filme de pronto se detiene

tratando de extraerse como las piedras a la fuga del tiempo

su estructura perversa no por eso deja de continuar

su carrera ausente es decir velada

considerando al amor como el don de lo que no se tiene

convirtiendo al ojo ciego en pantalla de lo impensable

donde se reflejan enjambres de fantasmas

que revolotean de mito en mito cual moscas famélicas

La vaga persistencia de una pulsión no elaborada

de naturaleza puramente metafórica

que sólo existe allí en tanto que ausencia

Mas la materia ejerce tal fascinación sobre el espíritu

que el placer devora sus intentos de asir la realidad

enseñando a sus ávidas manos a acariciar lo que no existe

como si la frustración fuera la única posibilidad de ser

(Alejandro Jodorowsky, “Metapoemas” en: Canciones, Metapoemas y un arte de pensar. Dolmen)


PALABRA EMPEÑADA

A continuación presentamos parte del trabajo realizado por Jéssica Peña sobre el relato de Jorge Luis Borges "Funes el memorioso"

MEMORIA ENCICLOPÉDICA: REFLEXIÓN v/s PERCEPCIÓN

En “Funes el memorioso” de Jorge Luis Borges

La memoria se nos presenta como la matriz de sentido de todo el cuento. El protagonista, Ireneo Funes[1], es un ser prodigioso que puede asombrarse de los casos de excelente memoria como la del emperador persa Ciro, Mitrídates Eupator, etc., sabiendo que él les aventaja a todos ellos. Antes de ser volcado por un caballo, ya poseía, en el pequeño pueblo de Fray Bentos, dotes dignas de admiración, como el de calcular perfectamente el tiempo- característica que desarrollaré en otro punto -, y recordar nombres. Luego del accidente sus dotes se han incrementado mucho más, puede “percibir (...) todos los vástagos y racimos y frutos que comprende una parra”[2].

El cuento es comenzado por el sujeto autorial, con lo que se reactualiza inmediatamente la matriz de sentido del cuento, por cuanto se constituye como modelo, de la siguiente manera: “Lo recuerdo (yo no tengo derecho a pronunciar ese verbo sagrado, sólo un hombre en la tierra tuvo ese derecho y ese hombre ha muerto)”. Se nos demuestra con esto que desde ese momento Ireneo es un ser único, y además la supuesta admiración que el narrador tiene por él, es ésta admiración la que se va trocar y más bien se convierta en compasión. Pero lo cierto es que Borges admira a Funes en cierto sentido, lo que se observa en otros cuentos de este autor y que dicen relación con la posibilidad de tener acceso al libro que resume el universo, o tener el acceso a verlo todo, así como lo haría Dios. Pero el protagonista de este cuento si pareciera que estuviese divinizado por el sujeto autorial, también se lo desmitifica. La percepción de Ireneo no puede similarse a la mirada divina, por cuanto él no puede realmente verlo todo, ya que para él la realidad esta constituida por pasado, solo puede recordar, por lo tanto no puede tener la mirada de Dios, ya que ésta es simultanea: puede ver presente, pasado y futuro[3]. No hay que olvidar, nos dice el sujeto autorial, que Ireneo es un “compadrito de Fray Bentos”[4], y esto lo dice en relación a que otros autores puedan verlo como “Pedro Leandro Ipuche, (que) ha escrito que Funes era un precursor de los superhombres, “un Zarathustra cimarrón y vernáculo””[5].

El cuento nos presenta, entonces, dos fuerzas en pugna, una representada por Ireneo y que es el cumulo de información, y por otra la del propio sujeto autorial que es la del pensamiento y la reflexión, el cual sostiene del primero: “Éste, no lo olvidemos, era incapaz de ideas generales, platónicas”, “Sospecho, sin embargo, que no era muy capaz de pensar. Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. En el abarrotado mundo de Funes no había sino detalles, casi inmediatos”[6]. Esta incapacidad de Funes, de alguna manera, ya no nos hará verlo como el prodigio que se nos revela en un comienzo. Funes esta condenado a esa multitud de información sin poder canalizarla y por otro parte, a no poder vivir y disfrutar la vida, ya que sus recuerdos constituyen su existencia[7]. Según Juan Nuño, la memoria de Funes, “se convierte en réplica del mundo, en depósito infinito de objetos”[8], pero más bien será “vaciadero de basuras”[9] como lo dice el mismo protagonista.

El reverso de Funes estará caracterizado en el sujeto autorial, él repetidas veces hace alusión a su falta de memoria, a su carácter distraído: “ recuerdo (creo)”, “Yo soy tan distraído que el diálogo que acabo de referir no me hubiera llamado la atención sino lo hubiera recalcado mi primo”[10], pero a la vez puede reflexionar respecto de Ireneo y concluir finalmente que este no puede pensar. En ocasión del último encuentro, el sujeto autorial trata de disuadirlo respecto de que una de sus empresas es insensata: “yo traté de explicarle que esa rapsodia de voces inconexas era precisamente lo contrario de un sistema de numeración”[11].

Finalmente como bien señala Nuño en su estudio, más que una “metáfora del insomnio”[12] como lo señala Borges en su prólogo, y más que el tema de la memoria, este cuento “es una terrible y abrumadora requisitoria contra el empirismo radical, contra las tesis antiplatónicas, contra los que por huir de las ideas generales, de los universos, terminan esclavos de los registros inmediatos”[13]. También podría agregar que va en contra de toda intención de abarcamiento intelectual. Aunque hay un evidente interés de parte de autor, el cual se demuestra en toda su obra, de llegar a saberlo todo, pero a través de la generalización, a través de la esencia de las cosas, y no a través de sus detalles y características.

En cuanto se nos plantea una oposición en el cuento, entre lo que estima el sujeto autorial y lo que encarna el personaje, podemos decir que el cuento representa un quiasmo. El tema de la memoria, y en este cuento la memoria exhaustiva de Funes, se contradice con la matriz de sentido de la obra Ficciones, no se trata de verlo todo o saberlo todo sino ver ese todo a través de la imaginación, inventar el todo, la realidad. La realidad es ficción pero para el ultraempírico de Funes esto no es posible.



[1] Funes, podría asociarlo a cierto historiador de Argentina, Gregorio Funes. Diccionario enciclopédico Vastus. Sopena. Argentina. 1953. Ireneo, quizás por el tal obispo Ireneo que menciona en su libro: historia de la eternidad. “puede afirmarse, con un suficiente margen de error, que “nuestra” eternidad fue decretada a los pocos años de la dolencia crónica intestinal que mató a Marco Aurelio, y que el lugar de ese vertiginoso mandato fue la barranca de Fourviére, que antes se nombro Forum vetus, célebre ahora por el funicular y la basílica. Pese a la autoridad de quien la ordenó- el obispo Ireneo-, esa eternidad coercitiva fue mucho más que un vano paramento sacerdotal o un lujo eclesiástico: fue una resolución y fue un arma”. Borges, Jorge Luis. Historia de la eternidad. Emecé. Buenos aires. 1966. P. 24. Según esto el nombre del protagonista del cuento en análisis, es una conjunción entre un historiador, característica que comparte el protagonista puesto que es el historiador más concienzudo, y un obispo que crea la idea de eternidad pero como un mero artificio, es decir éste nombre representaría un oxímoron , los opuestos juntos, que son la característica del cuento pero no la de la personalidad de Funes, puesto que él no hubiera pensado nunca en crear un artificio.

[2] Borges, Jorge Luis. Ficciones. Alianza. Madrid.1991.P.128.

[3] Cuando Borges miró por el Aleph, pudo percibir la simultaneidad, pudo acceder a la mirada de Dios, pero lamentablemente no pudo recordarla, si hubiera sido Funes el que hubiera mirado por el Aleph, otra cosa habría sido.

[4] Idem.P.122.

[5] Idem.P.122.

[6] Idem. P.p.130-131.

[7] “Dos o tres veces había reconstruido un día entero, no había dudado nunca, pero cada reconstrucción había requerido un día entero”, el no había dudado nunca nos señala que siempre recordó cada detalle, sin duda alguna. Este párrafo nos demuestra la incapacidad de acción de Funes, él sólo recuerda. Idem. P.128.

[8] Nuño, Juan. La filosofía de Borges. Fondo de cultura económica. México. 1986.p. 99.

[9] En: Borges, op. cit. P.128.

[10] Idem. P.p. 121-123.

[11] Idem. P.129.

[12] Idem. P. 119. Decir de parte de Borges que es una metáfora del insomnio, obviamente es algo muy restringido para lo que se desarrolla en el cuento, pero sin lugar a dudas que la relación de una noche de insomnio con Funes, es pertinente, en primer lugar la parte más importante del cuento se desarrolla en una noche de vigilia, en segundo lugar, el insomnio es provocado la mayoría de las veces por alguna tensión que impide distraerte y que te lleva a repasar o recordar constantemente algo que te preocupa.

[13] En: Nuño. Op. cit. P.99.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encanta el cine de Jodorowsky,
podrían ver otra.

Maori Pérez dijo...

¿Quién soy yo para estar iniciado? Pido respuesta.

Bruno Resende Ramos dijo...

Gusto mucho de su trabajo. Mi gustaria conocer más. Abraços